SEAMOS MUJERES DE PALABRA

Por : María Elena Carías Garcia

1 Samuel 1:1-28

1Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová. Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. 19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. 20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová. 21 Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. 22 Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. 23 Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó. 24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. 25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. 26 Y ella dijo: !!Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.

Cuantas veces nos hemos sentido menospreciadas por alguien, que ha sabiendas que nos lastima con sus palabras y su actitud, lo continua haciendo? cuantas veces hemos sentido que no valemos lo mismo que otras personas, porque creemos que Dios no se recuerda de mis necesidades? El ejemplo de Ana es el de muchas mujeres, que ha pesar de tener bendiciones, lloran por algo que Dios todavía no les ha otorgado. Cuantas veces podemos convertirnos en unas ”Penina” sin querer, podemos estar cargando a algunas personas más de lo necesario por carencias que tienen? cuando observo el sufrimiento de Ana, mi corazón se contrista, porque ni con todo el amor que su esposo le prodigaba, ella se sentía feliz.

Al estudiar la oración de Ana en los versículos 10 y 11; se observa el proceso de preparación de esta mujer, primero derrama su amargura delante de Dios; después, al llorar abundantemente; libera toda la presión , limpia su corazón y pone sus cargas delante de su Padre Celestial y por último hace un voto a Dios; y es aquí donde se demuestra su verdadera naturaleza: le pide a Dios lo que desea en su corazón (un hijo) y al mismo tiempo se lo ofrece para su servicio; se podría pensar que oración tan ilógica y difícil de entender; para que pedir algo que no tendré, lo que Ana quiere es sentir la bendición de ser madre y saber que cuenta con la gracia de Dios.

y como Dios conoce el corazón de Ana, le concede su petición hecha … y cuando veo la conclusión de esta historia mi corazón se goza con la promesa cumplida de esta mujer; ya que sería hasta cierto punto entendible que ella al tener a su hijo en brazos, se quisiera retractar , pero no fue así, ella cumplió su promesa a Dios y sabemos que este la bendijo luego con otros hijos (1 Samuel 2:20-21), porque vio que no le negó a su hijo amado y deseado.

Conclusión

Cuando hagamos promesas a Dios, debemos cumplirlas; debemos ser mujeres de palabra, no podemos decir una cosa hoy y mañana retractarnos, ya que cuando estamos necesitadas, ofrecemos hasta lo que no tenemos, pero una vez Dios contesta, nos hacemos las olvidadas. Como hijas de Dios debemos cumplir lo que prometemos y no solo a nuestro Padre, sino a todos con quienes asumimos compromisos y seremos respaldadas de parte de nuestro Padre y Señor Jesucristo.

Oración

“Señor, ayúdame a ser una mujer que cumpla su palabra, que si te hago promesas, no me tarde en cumplirlas ; que si ofrezco algo, lo haga siempre poniendo delante tu voluntad y lo cumpla, no importa a quien sea y si obtendré algo a cambio; quiero cumplir tu voluntad en mi vida, ayúdame a buscar cada día tu rostro, abre mi corazón para que se llene de tu gloria y así poder ser esa mujer que cumple su palabra y que vive de acuerdo a tu voluntad. Amen!

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