¡SOY PERDONADA!

“Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

Juan 8:10-11

 

Todas en algún momento de nuestra vida hemos experimentado el sentimiento de culpa, de vergüenza y hasta quizás fuimos acusadas y expuestas al escarnio público como aquella mujer que fue llevada delante del maestro por cometer pecado de adulterio, sin embargo Jesús no la condenó, sino que con su infinito amor le dio el regalo del perdón y la restauración.

La Palabra dice que aunque nuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.  Cuando venimos a Dios con un corazón sincero y humillado delante de su presencia reconociendo nuestras fallas, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad; su propósito es que todos seamos llamados al arrepentimiento, que nos despojemos de la vieja naturaleza la cual fue crucificada juntamente con Cristo y podamos vivir la vida plena que Jesús nos vino a dar.

Si el Señor nos ha perdonado, ¿por qué te sigues condenando? mujer perdónate a ti misma, levántate, alza tus ojos al cielo y de la mano de Tu Padre sigue tu camino sin mirar atrás, experimenta su restauración y vive de la forma que Dios quiere que vivas, libre, sin ataduras, sin cargas en tus hombros, siendo un testimonio vivo de su poder transformador.

BEBIENDO DEL AGUA VIVA

Juan 4:1-42

En aquel encuentro de Jesús con la mujer Samaritana en el Pozo de Jacob, él le pidió agua, mas ella sin saber con quien hablaba se extrañó, pero él le dijo: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías y él te daría agua viva”

Dios demanda de nosotros algo, como nuestro tiempo, nuestros talentos, o que seamos portadores de las buenas nuevas de salvación como lo hizo ésta mujer, su palabra fue el testimonio que muchos necesitaron para creer.  Ella no era una experta y conocedora de las escrituras, pero abrió su corazón a las palabras del Maestro y fue transmisora de una experiencia transformadora que alcanzó a muchos.

Dispón tu corazón para creer y trabajar para expandir el Reino de Dios y ser un instrumento de bendición; sin importar cuáles son tus circunstancias, tus necesidades, tus anhelos puedes estar segura que El Señor tiene cuidado de ti, que quiere bendecirte y sobretodo que Él puede saciar nuestra alma pues Él es la única fuente de agua viva que salta para vida eterna.

Oración: Señor te adoro con todo mi corazón, rindo mi vida ante ti y te entrego mi confianza; quiero ser útil en tus manos.

La Mujer Sabia

Por Yolani Cáceresimages (3)1031640811..jpg

“La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba”      Proverbios 14:1

Dios ha dotado las mujeres con dones y talentos, con una personalidad enriquecida de cualidades especiales como sensibilidad, audacia y suspicacia; por lo que aquella que entiende y vive bajo los preceptos divinos es capaz de fortalecer su entorno e impactar las vidas de aquellos que están a su alrededor.

Dios nos ha dado la gracia para llegar al corazón de las personas y ser un instrumento en sus manos para bendecir y no para destruir; hay una gran parte de responsabilidad en la mujer que hará que las cosas funcionen en su hogar.  La Biblia nos dice que si alguno está falto de sabiduría puede pedirle al Señor quien la dará abundantemente.

Necesitamos la sabiduría de Dios para conducir nuestras vidas, para tomar las mejores decisiones, para manejar nuestras relaciones con los demás, para discernir y actuar, para enseñar y ser un testimonio de su amor.