Humillada

llorarYo estoy completamente segura que al menos una vez en la vida nos hemos sentido humilladas,  independientemente la razón, el sentimiento no es nada agradable.

La humillación es el acto a partir del cual un individuo (hombre o mujer) es descubierto o puesto en evidencia en determinada situación, la cual generalmente es vergonzante, y esto se lo hace ante un público numeroso que contempla directamente la escena.   La primera reacción que manifestará la persona humillada será la vergüenza.

Otros conceptos dicen que es la ofensa que alguien o algo causa en el orgullo o el honor de una persona.  (A manera de paréntesis;  no puedo ni imaginarme lo que sintió Jesucristo cuando lo desnudaron y lo hicieron caminar así delante de sus seres amados!)

Lo cierto es que es feo sentirse humillada,  sin embargo en los caminos del Señor,  las cosas son un poco, mmm no!!! Déjeme corregirme,  son MUY diferentes,  porque por ejemplo Isaías 40:29 dice:  El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.  Nunca he sido buena con los números ¿Cómo se puede multiplicar a partir de nada? Yo creo firmemente que solo él lo puede hacer!

Volviendo al tema de la humillación,  entonces al caminar de la mano de Jehová podemos encontrar la definición:

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;” 1 Pedro 5:6

Y buscando una segunda definición para entender mejor este tipo de HUMILLACION VOLUNTARIA  en la que debemos perseverar,  encontramos: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 de Crónicas 7:14

Ninguna persona sobre la tierra merece recibir y/o sentirse humillada,  es una clase de dolor que no se puede describir,  sin embargo Dios que es tan sabio,  nos ha dejado en su palabra el consejo y el refugio para lidiar con esta situación y encontrar la victoria en su tiempo perfecto. Romanos 12:20 dice:  Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.  Yo creo que esas ascuas de fuego son las que Papá necesita ver para defendernos y obrar a nuestro favor, si nosotros no obedecemos su palabra,  esas ascuas de fuego no pueden coronar la cabeza de nuestros enemigos  y si no nos humillamos voluntariamente delante de Dios,  no podremos ver sus múltiples promesas cumplidas en nosotros y nuestros seres queridos.

Oremos  juntas para que esas heridas provocadas por la humillación puedan cerrarse y hacer cicatriz y que bálsamo de paz sea sobre ellas,  que la obediencia nos gobierne para poder vivir la palabra de Dios,  en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

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