El Cuidado de Dios, ¿qué tienes Agar?

perdonada

El Cuidado de DIOS… ¿Qué tienes Agar?

 Por pastora Dorys de Aguilar

Introducción: Génesis 21:17

 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 

 “Jehová oirá cuando yo a él clamare.” Salmos 4:3

 “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

  •   Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmos 51:17

 UN POCO DE HISTORIA

  • Agar había sido sacada de Egipto cuando era una niña y vendida como esclava.
  • Agar del hebreo Hâgâr, “huida [fuga]” o “forastera., Extranjera. Sierva egipcia de Abraham, adquirida durante su estadía en Egipto (Génesis 16:1).
  • Por eso, constantemente se dice en el texto “Agar la Egipcia“. Porque era la sierva extranjera de Egipto, y no otra, para que no se confundiese con otra sierva que pudiese tener.
  • Por insistencia de Sara, Abraham tomó a Agar como esposa secundaria de acuerdo con las costumbres de la época, después de haber estado en Canaán unos 10 años.
  • Tal fue su afecto que, al cabo de esos diez años de habitar en Canaán, al verse estéril, la escogió como “madre sustituta” y se la dio por mujer a su marido Abraham, para que éste tuviese un hijo con ella (Génesis 16:3). Pero Sara cometió con esto un grave error.
  • Para ese entonces Abraham tenía 86 años de edad (Génesis 16:16) y no tenía hijos, y mediante este acto esperaba tener un heredero.
  • Al salir embarazada del primer hijo de Abraham, Agar miraba con desprecio a Sara por ser estéril, esto le dolió horriblemente a Sara que la castigó. Génesis 16:3-6
  • Por ello Sara trató con dureza a su sierva la que huyó al desierto.Mientras deambulaba entre Cades y Bered, en camino a Egipto, un ángel del Señor se le apareció junto a un pozo y la envió de vuelta a su ama, prometiéndole que su hijo originaría una gran nación.
  • El Señor le había prometido a su amigo Abraham (Génesis 15) que su descendencia sería tan innumerable como las estrellas de los cielos. El hijo prometido sería legítimo de él con Sara. Pero a la incrédula Sara, el tiempo de Dios se le hizo demasiado largo; tan largo y tan irrazonable que decidió tomar en sus manos un asunto que sólo era del Señor. Su proceder equivocado trajo una honda tristeza sobre ella y sobre toda su casa.
  • Las Escrituras nos dicen que, al verse embarazada Agar, se llenó de orgullo y “miraba con desprecio a su señora” (Génesis 16: 4). Sara fue con la queja a su marido, y le dijo: “¡Mi agravio sea sobre ti! Yo te di a mi sierva por mujer, pero al verse encinta me mira con desprecio. ¡Juzgue Jehová entre tú y yo! (v. 5). El carácter conciliatorio de Abraham se manifestó en el consuelo que brindó a su mujer: “Mira, tu sierva está en tus manos. Haz con ella lo que bien te parezca” (v. 6).
  • Abraham, que era oriundo de Mesopotamia, estaba bien familiarizado con las leyes civiles y las costumbres de su tierra natal, y al decirle esto a su mujer obró de acuerdo con la ley.
  • Ésta permitía la humillación de una esclava altanera, pero también significaba permitirle a Sara que castigase a la futura madre de su hijo.
  • Abraham prefirió reprimir sus sentimientos a fin de restaurar la armonía perturbada de su hogar. Y cuando Sara colocó de nuevo a Agar en su condición de esclava, y recurrió al castigo corporal, Agar huyó.
  • En aquella cultura la actitud arrogante de Agar no habría sido tan extraña. Entre los hebreos la esterilidad era considerada un deshonor, mientras que la fecundidad era vista como una señal especial del favor divino. Por lo tanto, no es raro que Agar se sintiera superior en ese aspecto a la estéril Sara.
  • La maternidad la hacía “mejor” que esa ama que siempre había gobernado su vida según su antojo. ¡Ahora le tocaba a ella el lugar de honor! ¡Ahora le correspondía a ella, una simple esclava egipcia, representar el papel de señora! Después de todo, también ella era esposa de Abraham. Como Sara, Agar también tuvo una actitud equivocada.
  • Esta experiencia la condujo a llamar al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. Obedeció la indicación del ángel, regresó al campamento de Abraham y más tarde dio a luz a un varón, a quien Abraham llamó Ismael. Algunos años más tarde, Ismael se burlaba del pequeño Isaac, quien le había nacido luego a Sara (Génesis 21:9). “Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac”.
  • Nadie le vino a contar a Sara, ella misma lo vio.
  • La historia de Agar nos suena a una historia de alguien que ha pasado de la pobreza a la riqueza, de la noche a la mañana.
  • Pero en lugar de tener un final feliz, es una historia de amargura y de aflicción, de sueños destrozados y de un sinfín de lágrimas.
  • Ismael significa: Dios escucha – Dios oye.
  • Sara– Princesa. (Génesis 17:15).
    Saraí – Jehová Liberta; Libre.
  • Abram significa “padre enaltecido”.
  • Abraham significa “padre de muchedumbre”
  • Escapar de nuestros problemas es por lo general la solución más tentadora. Es más, se puede convertir en un hábito.
  • Agar tenía una particularidad y es que cada vez que enfrentaba problemas huía.
  • ¿Qué hacemos usted y yo? Quizás dejamos de orar, de sonreír, de congregarnos.
  • No olvidemos que de Ismael proceden los árabes, de los cuales salió Mahoma. Así que la fuerza del islam que todavía es potente en tres continentes, está en su origen unida al nombre de Agar.

 Principios de vida

 HUIR no es una alternativa, porque DIOS te ve. Génesis 16:1-16

  • Siempre es Dios quien toma la iniciativa y hace preguntas puntuales: Agar ¿de dónde vienes y a dónde vas?
  • Cuando nació Isaac (el hijo de la promesa) Abraham tenía 100 años.
  • Agar tuvo las fuerzas y la valentía de regresar, porque Dios mismo le dio las fuerzas para hacerlo.
  • Como Agar necesitamos que Dios renueve nuestras fuerzas. Dios nos conoce individualmente y eso debe traernos seguridad y la garantía que Él nos ve y nos conoce.
  • Herida y desconsolada Agar huye al desierto en dirección hacia Egipto, donde la encuentra el ángel del Señor agobiada y abatida, junto a un arroyo.
  • (Hebreo Shûr, “muro [pared]”). 1. Zona desértica, en el límite nororiental de Egipto (1 S. 15:7; 27:8), donde el ángel encontró a Agar. (Génesis 16:7).
  • Desesperada, Agar la Extranjera huyó camino de la “Pared”. Y es allí, huyendo hacia el “callejón sin salida (camino de la pared, Shur en la Biblia)” donde le aparece el ángel de Jehová.
  • Me gustó ver esta imagen. Una extranjera que huye de los problemas hacia un callejón sin salida. No obstante, Dios se preocupa de ella y le hace grandes promesas, y le dice que vuelva, que la solución de huir no es buena (es un callejón sin salida), que debe enfrentar los problemas y que los superará.

 

  • Huir de los problemas es hacer como Agar, la Extranjera, dirigirnos hacia nuestro Shur particular, a nuestro callejón sin salida. No obstante, Dios sale a nuestro encuentro y nos anima a que hagamos frente a los problemas con su ayuda.
  • Agar en el corazón de Sara lo único que encontró fueron celos y odio.
  • Imagino el temblor de Agar, la ansiedad y la angustia que cargaba su afligido corazón cuando cruzó la última tienda, y delante de ella se abrió un horizonte imponente, desconocido y lleno de toda suerte de peligro.
  • La esclava egipcia sabe que su arrogancia frente a su ama ha acarreado su desgracia, sabe que va a morir desterrada en aquel arenal donde las lagartijas aparecen y desaparecen entre los pedruscos, y el sol, sobre su cabeza, es una hoguera incandescente e inmisericorde que le advierte que las penurias del desierto son peores que la sumisión.
  • Pero todavía siente orgullo por creer que será la madre de la gran nación que Dios le ha prometido a Abraham.
  • Por lo tanto, no es raro que Agar se sintiera superior en ese aspecto a la estéril Sara. La maternidad la hacía “mejor” que esa ama que siempre había gobernado su vida según su antojo.
  • ¡Ahora le tocaba a ella el lugar de honor! ¡Ahora le correspondía a ella, una simple esclava egipcia, representar el papel de señora! Después de todo, también ella era esposa de Abraham. Como Sara, Agar también tuvo una actitud equivocada.
  • A mitad de camino entre Cades y Bered, las fuerzas de Agar comenzaron a abandonarla. Sentía la garganta seca, hecha un nudo, y los ojos, llenos de arena, ardían como pequeñas piras. Mientras caminaba hundiéndose hasta los tobillos en el inhóspito desierto, pensaba en su situación y no veía un rayo de luz en su desesperanza.
  • ¿Qué haría ahora? ¿A dónde podría ir?
  • Totalmente sola, sin nadie a quien recurrir, lejos de su tierra natal y embarazada, su único deseo era morir. El orgullo que la había llevado a escapar de todo lo que había representado su seguridad se evaporaba delante de ella, como el mismo espejismo que a lo lejos confundía su vista.
  • Cuando por fin sus ojos advirtieron las primeras palmeras de dátiles, y divisaron las oscuras aguas del manantial que estaba en el camino de Shur (pared, muro), ya sobre la frontera egipcia, su vigor se había extinguido casi por completo.
  • Apenas pudo llegar hasta la fuente, y beber unos cuantos sorbos de agua. Delante de ella veía su futuro también como un espejismo, incierto e inestable. Su vida había llegado a su final, y allí se sentó a esperar la muerte.

 

  • Pero Dios no se había olvidado de la sierva egipcia de Sara. Aunque la orgullosa Agar tenía una lección de humildad que aprender, los ojos de amor del Redentor del mundo velaban por ella. Agar necesitaba revestirse de humildad.
  • Curiosamente, lo primero que hizo el ángel de Dios al encontrarse con Agar fue recordarle quién era:8 “Agar, sierva de Sarai—le dijo, ¿de dónde vienes tú, y adónde vas?”. Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: v.9-10 Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.  Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. Además, le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
  • Luego le reprochó su conducta arrogante y le ordenó que regresara a la casa de su señora y le rindiera obediencia (Génesis 16:8- 9).
  • A pesar de la arrogancia de Agar, el Dios de todo desamparado escuchó la angustia de la sierva egipcia, y salió en su defensa. ¡Y con qué palabras llenas de esperanza la consoló!
  • La promesa que el Todopoderoso le hizo a Agar, una esclava, no tiene paralelo. “Multiplicaré tanto tu descendencia, que por ser tanta no podrá ser contada” (vers. 10). Esta promesa consoló grandemente a Agar. Aunque su hijo no iba a ser el hijo de la promesa, tendría parte en el plan divino.
  • Después de hablarle del hijo que su vientre acunaba y asegurarle su descendencia sobre la tierra, le dio un nombre: “Y llamarás su nombre Ismael (Dios oye) porque Jehová a oído tu aflicción” (vers. 11). ¡Qué palabras tan consoladoras! Estoy segura que desde ese momento
  • Agar jamás olvidó que en la circunstancia más desesperada de su vida, Dios, el Creador del cielo y de la tierra, escuchó su llanto y vio su aflicción. Cada vez que pronunciaba el nombre de su hijo recordaba que no estaba sola, cada vez que alguien llamaba a Ismael por su nombre, recordaba la gracia y la misericordia de Dios hacia ella, una simple esclava.

Conclusión:  Génesis 21:13-14…Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve”.

  • ¡Cuánta esperanza trae la historia de Agar al corazón de la madre soltera, la mujer abandonada, la embarazada que se ve lejos de su familia, en un país extranjero y sin nadie a quien acudir o pedir ayuda!
  • Los problemas propios que acarrean estas circunstancias representan ansiedad, soledad, sufrimiento, frustración, lágrimas y una vida llena de temor.
  • Tal vez nada de esto se aplique a su caso, pero puede ser que su misma actitud hacia la vida la haya colocado en el desierto en el que se encuentra hoy, y su arrogancia le ha hecho llorar mares de desconsuelo.
  • Pero puede estar segura de que el “Viviente-que-te-ve” no te ha abandonado, ni te abandonará jamás.
  • Puedes confiar en el amor de Dios y en su gracia para sostenerse en los días más oscuros de su vida.
  • El Dios Todopoderoso que escuchó y vio la aflicción de una esclava egipcia, es también tu Dios y el Dios de todas las desamparadas del mundo.

 

Oración: Padre Eterno, ayúdame a serte fiel en los diferentes escenarios de mi vida. Tú eres EL ROI (el Dios que me ve: el Dios que cuida de mi). Renuncio en el nombre de Jesús a pensar que puedo huir sin tener consecuencias. Hoy tomo decisiones no en mis fuerzas, sino en ti. Amén.

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