Cuentas claras, amistades largas

Por Celeste SortoImagen relacionada

“Cuentas claras, amistades largas”, reza el viejo y conocido adagio. Hay sabiduría en este refrán. Los que han prestado dinero o han servido como fiadores de algún amigo o conocido, y han sido víctimas de la mala mayordomía de un tercero, saben lo que es perder una amistad por dinero.

He prestado dinero en algunas ocasiones y en varias he perdido la relación de amistad con los prestatarios. Al principio me afligía y me enojaba, pero luego, aprendí a través de la Palabra que, para tener paz interior, y no perder a los amigos, uno debe seguir algunos principios si va a ayudar económicamente a alguien:

  1.  No te permitas a ti misma ser aval o fiadora de nadie (excepto de tu cónyuge) y si ya caíste en el error, sigue el consejo de Proverbios 6:1-5 “Hijo mío, si has salido fiador por la deuda de un amigo o has aceptado garantizar la deuda de un extraño, si quedaste atrapado por el acuerdo que hiciste y estás enredado por tus palabras, sigue mi consejo y sálvate, pues te has puesto a merced de tu amigo. Ahora trágate tu orgullo; ve y suplica que tu amigo borre tu nombre. No postergues el asunto, ¡hazlo enseguida! No descanses hasta haberlo realizado. Sálvate como una gacela que escapa del cazador, como un pájaro que huye de la red.”
  2.   Mateo 5:42 nos insta a que ayudemos al que está en necesidad: “Dales a los que te pidan y no des la espalda a quienes te pidan prestado.” Sin embargo, Jesús mismo nos dice que NO esperemos que nos van a devolver lo prestado porque si lo hacemos, no tendremos mérito al hacerlo. “Y si prestan dinero solamente a quienes pueden devolverlo, ¿qué mérito tienen? Hasta los pecadores prestan a otros pecadores a cambio de un reembolso completo. »¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos. Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo.”

¡No creas, amiga lectora, que este pasaje me gustó tantísimo cuando lo leí por primera vez! ¡Yo quería recuperar lo que había prestado! Pero al hacer esta palabra carne en mi vida, he podido tener paz, librarme de raíces de amargura y seguir amando a quienes me han fallado.

  1. Si eres tú la que has pedido dinero prestado, también hay consejo para ti, paga lo que debes, recuerda que las deudas esclavizan: “Los perversos piden prestado y nunca pagan, pero los justos dan con generosidad” Salmos 37:21 y “Así como el rico gobierna al pobre, el que pide prestado es sirviente del que presta.” Proverbios 22:7

La Palabra de Dios es sabia, es justa y es CLARA. Si quieres dormir tranquila, solamente obedece estos principios.

Oración: Padre Nuestro, gracias por tu Palabra que nos instruye en la sabiduría del cielo. Gracias por enseñarnos a ser mejores mayordomos de los recursos que confías en nuestras manos. Queremos honrarte con todo nuestro ser, incluso en nuestras finanzas. Te declaramos el dueño de todo lo que somos y tenemos. En Cristo Jesús, amén.

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